Conclusión

La ciencia ficción ha mantenido siempre la característica principal que la hace tan interesante: la capacidad de crear escenarios que
inspiren debates filosóficos, sociales o científicos sobre la naturaleza del hombre y de la sociedad, plantear dudas, señalar peligros o buscar respuestas.

De alguna manera, trata de dar respuesta a preguntas que podríamos calificar como existenciales: qué futuro espera a la humanidad, qué nuevos avances científicos se producirán y qué consecuencias traerán para nuestra sociedad. Quiénes somos y qué será de nosotros, de nuestro planeta, cómo serán nuestros estados, nuestras sociedades. ¿Qué valor tendrá la vida humana? ¿Terminarán las guerras, o por el contrario, terminaremos por destruirnos unos a otros? ¿Llegaremos a conocer otros planetas habitados? ¿Cómo serán esos otros seres? ¿Crearemos vida artificial? De ser así, ¿será consciente de sí misma como nosotros? ¿Amará, odiará, temerá a la muerte?

En definitiva, la ciencia ficción nos lleva a imaginar nuevas situaciones y reflexionar sobre múltiples ideas, en algunas ocasiones advirtiendo de posibles peligros que podrían darse en un escenario futuro, en otras actuando como fuente de inspiración, especulando sobre avances científicos.